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Mi colegio V

por | 05/02/2019

Continuamos la serie de artículos de nuestros antiguos alumnos con el cariñoso texto que nos envía Carmen Romero Pina, que estuvo en el colegio en la década de los 80. En la foto, ella es la de celeste. Muchas gracias Carmen.

Entré en el cole en 1º de EGB en 1981. Tuve un curso muy complicado, me encontraba enferma y me tuvieron que operar de los oídos. Fui a clase unos 4 meses salteados por lo que  ese año repetí.

Al año siguiente tuve nuevos compañeros geniales, con los que sigo teniendo contacto y nos hemos visto en distintas reuniones. Fueron  6 años juntos, y no perdí contacto con ellos a pesar de repetir curso en 6º. Ese año había talleres por las tardeslos martes y jueves, donde podíamos estar mezclados los alumnos de los diferentes cursos del ciclo superior, realizando actividades de biblioteca, laboratorio, corte y confección, encuadernado, punto de cruz, marquetería, arte….

En sexto tuve nuevos compañeros y me encontré con fantásticos amigos, de hecho yo solo tenía amigos en el cole, por las tardes a la salida, nos quedábamos allí jugando al fútbol o de charla, ensayando o haciendo trabajos.

Tuvimos la suerte de realizar en 8º un viaje de fin de curso a Granada donde fuimos afortunados al compartir momentos que no olvidaremos.

Salí en el 91, recuerdo gratamente la visita a la Expo 92antes de que abriera sus puertas, en obras algunos de sus pabellones, otros ya terminados y una gran ilusión por aquel acontecimiento.

Aunque ya he comentado algunas cosillas, no sabría por dónde empezar, la verdad, mis queridos profesores y mis magníficos compañeros. Tengo tantos recuerdos que no sabría más que hacer un popurrí o refrito  de todos ellos, por ejemplo:

 

  • Las fiestas del agua; he llegado a ver fotos por aquí colgadas de los profesores Jorge y José Luís escondidos en unos matorrales cerca de la capilla del internado para mojar a algún profe compañero.
  • Las fiestas donde los de 8º eran encargados de vigilar que todo estuviera en orden, incluso ayudando a los profesen el cuidado de los compañeros de las clases inferiores, esto lo hacíamos  de dos en dos en cada clase, para la organización de la fiesta y las actuaciones en las  obras de teatro.
  • También organizábamos las colas de la fuente donde se permitía a los de 8º colar a los peques que les caían bien como hermano mayor (había más que miedo, respeto a los mayores del cole)
  • Existían los sitios prohibidos, acompañados con sus correspondientes historias de miedo, como la zona de las bombonas donde de unos a otros nos transmitíamos historias de entierros de cadáveres o de antiguas internas fantasmas. Todo muy elaborado para hacer que nadie quisiera adentrarse en esos sitios.
  • Los ensayos de las actuaciones debajo de las columnas todas las tardes a la salida de las clases.
  • Las catequesisen el cole, a mí me tocó hacerlas en el comedor del internado.
  • Esa primera vez en que nos convertimos en grafiteros con los dibujos por clases en el muro del colegio para celebrar el día de La Paz.
  • Esos rezos a la entrada de clase y si pasaba algún atentado o catástrofe de algún tipo, y ese pedir a Dios por ello.
  • Las grandes disputas y miradas desafiantes con el colegio de al lado cada vez que pasábamos por su puerta para llegar a nuestra entrada o a la salida del cole al estar tan pegados. Un pique típico de equipo de fútbol de la misma ciudad
  • Los ensayos del coro con Domingodonde “nunca me tocó hacer el solo”, una operación triunfo de mis tiempos
  • Ese tiempo donde se homenajeaba a la Madre Cándidacon sus historias donde parecía conocerla igual que si fuera parte nuestra familia. Incluso hacíamos concursos de conocimiento de la vida de la Madre Cándida, no se me olvida la historia de la tortilla y el mendigo, el sacrificio de dar esa tortilla en pan tan rica

 

Recibí  del Colegio muchos valoresbuenos que fueron la base de lo que hoy día desarrollo en mi trabajo. Tuve la suerte de recibir sobre todo el valor del trabajo en equipo y siempre poner lo mejor de cada uno en todo lo que realizamos. Tuve la suerte de tener maestros que me dieron mucho amor por el arte, además de clases para aprender el valor de la conservación de nuestro patrimonio.

Hoy en día me dedico a la cerámica artesanalen la empresa www.cefoarte.com, hemos tenido la suerte de restaurar partes cerámicas de distintos edificios y monumentos emblemáticos tanto en Sevilla como en otras ciudades de España (Plaza de España incluyendo zona de Capitanía, Pabellón Real, Casa Luca de Tena etc….)

 

Todo en si es un recuerdo que mientras escribo, mi marido me pregunta por qué tengo una sonrisa en mi boca  y es porque todo lo vivido allí solo sumó, nada restó en mi vida. He tenido la suerte y el privilegio de ser alumna del Juan Nepomuceno Rojas.

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